Viajar es moverse, no por el afán de llegar a ningún sitio, sino por la satisfacción de recorrer nuevos caminos. Para mi no hay nada que me llene más que viajar, comer y aprender, todo es uno, y para muestra un botón en estos vídeos de Rick Mereki...
Desde Salta, Argentina, por la ruta Nº68 hacia el corazón de los Valles Calchaquíes. Cruzando la cadena montañosa llamada Quebrada de las Conchas, en un pintoresco pueblo, realicé esta fotografía. Ha sido retocada levemente con Photoshop para acentuar el tono dramático del cielo.
Estabamos en las cataratas de Iguazú, lado argentino, cuando desde una de las pasarelas vimos a este ave buceando. No es que no crea en el buceo como simple hobby, pero sospeché que el animal estaba tramando alguna cosa, así que raudo saqué la cámara de fotos e hice la secuencia que podeis ver a continuación.
Las fotos no es que sean ninguna maravilla, pero estabamos bastante lejos y el objetivo del que disponía tampoco era para tirar cohetes. Aun así dan una idea de lo que allí aconteció. En una de las inmersiones el pajaro se metió entre unas rocas y al salir del agua lo hizo con un pez ensartado en el pico.Tened en cuenta que el pájaro es de un tamaño bastante superior al de un pato (no he sabido encontrar la especie aunque creo que es un cormorán), y el pez tambien era grande. Por desgracia, una vez consiguió el alimento, se marchó a comer a un lugar libre de miradas indiscretas... Buen provecho!
La verdad que fue muy emocionante ser testigos de esta escena que normalmente solemos ver en algún documental de la 2.Espero que os hayan gustado las fotos.
Instrucciones: Busquen una bicicleta, dotenla de un par de alas y como propulsión un ventilador viejo nos hará el apaño.
El río Zambeze ruge enloquecido al precipitarse los 108 metros de altura (de media) al abismo de las cataratas Victoria, pero lo más espectacular no es su altura, sino los 1,7 Km de ancho que tienen y que originan que, mires a un lado o al otro, solo veas una atronadora cortina de agua, por algún motivo se les conoce localmente con el nombre de Mosi-oa-Tunya, el humo que truena.
Grandioso es pasear ante esta maravilla de la naturaleza, empaparte de las minusculas gotas de agua que flotan en el aire, disfrutar de los coloristas arcoiris que se dibujan en la nubes de vapor, pero lo que no tiene adjetivo es sobrevolarlas... sin palabras. Como siempre las fotos se quedan ridiculas ante tanta belleza, pero por desgracia, los recuerdos, aun no son posibles incrustarlos en el blog, tendran que fiarse de mi palabra.
Cuando me dispuse a subir en el artilugio volador estaba preparado para lo peor, pero para mi grata sorpresa se comportó de una manera suave y estable en todo momento.
Recibiendo las últimas instrucciones del chófer...
Cuando estabamos sobrevolando las cataratas el piloto apagó el motor y nos quedamos planeando con el sonido del humo que truena como banda sonora.